What's your situation?

Con la fábrica en China, casi no hay mercado en el mundo que no podamos atender

March 18, 2016. Friday

GEXXIes una de las industrias locales con más presencia mundial gracias a su fabrica a 200
kilómetros de Pekín. GEXXI es el socio de Tianjin XBL Elevator Group, con el que montó hace un año una
fábrica capaz de producir 30.000 ascensores al año. La fabrica atiende el mercado asiático con tecnología
malagueña, mientras la matriz GEXXI, desde el PTA, construye y vende cada año 600 aparatos a medida
del cliente. La innovación no es una opción para esta empresa, con patentes también en accesibilidad y
energías renovables, sus otras dos líneas de negocio.

–Estar en el PTA, además de permitirles una torre de pruebas de 70 metros, ¿qué ventajas tiene?

–Para nosotros estar aquí es trascendental. No estamos por una estrategia sólo de crecer en ventas sino de innovación, que es nuestra apuesta inicial y de ahí nace la torre, en la que investigamos en aparatos rápidos y nos da proyección a nuestro entorno de clientes. Cuando tratamos con clientes de Sudamérica, los socios de China, los europeos, el hecho de desplazarse aquí es una gran tarjeta de presentación.

–¿Cómo se está comportando la fábrica china? –Esa fábrica ha sido una apuesta de nuestros socios por
la innovación y el desarrollo de equipos y de adaptación a estándares europeos. Es una fábrica de 130.000 metros, unas instalaciones espectaculares, dentro de lo que son dimensiones chinas. Una de las torres de prueba permite operar equipos de ocho metros por segundo. En China se construye fundamentalmente en altura, como en Sudamérica y Centroamérica. Cuando aquí estábamos en plena burbuja, el mercado demandaba 50.000 unidades al año. La situación ha bajado a 5.000, o sea, de 50 a 5. La demanda china está en torno a las 600.000 anuales, y con una clase media de 500 millones. Así que imagine.

–¿Percibe el peligro de la burbuja inmobiliaria allí?

–En los estudios que manejamos para el proyecto, el objetivo son las 30.000 unidades, entre escaleras, elevadores, en la parte alta de la producción.

–La crisis aquí les empujó a salir fuera, pero asociarse en China no sería cosa de un día.

–Claro, y por ambas empresas hubo voluntad de acuerdo. Los proyectos los hacen las personas y los hacen más o menos difíciles. Ellos querían demostrar a su mercado chino y asiático que podían fabricar un producto con un marchamo de calidad europea, tener el paraguas de una empresa europea. El interés era mutuo. Nosotros aportamos tecnología, conocimiento, ‘knowhow’ y ellos un coste ajustado, lógicamente, pero con un producto redondo donde la calidad y precio, aunque suene un tópico, están equilibrados.

–No debió ser fácil buscarse un socio chino en un sector con grandes fabricantes multinacionales llamando a la misma puerta.

–Aparte de la capacidad de ponernos de acuerdo está que la empresa china no tenía intención de unirse a socios multinacionales. No era su aspiración. Con nosotros era posible una relación de equilibrio muy distinta a otra con otro tipo de socio. No fue nada fácil. Una cosa es la necesidad de internacionalización y otra llevarla a cabo. A finales del 2009 nos la planteamos. Cuando hablas con los que saben –Extenda, Cámara..–, te das cuenta de la necesidad de un plan. Con Extenda fueron los primeros contactos en 2010.

Nos planteamos distintos objetivos, entre ellos el proyecto de China a dos años. También apostamos por
países con cercanía de historia y lengua y potencial de crecimiento. En Chile tenemos una filial, hemos
comprado empresas que estaban mal. Tenemos ahora una cartera de mantenimiento de 700 ascensores y
eso nos da una gran plataforma para ofrecer nuestros productos y dar al cliente la garantía de que no
somos una empresa lejana.

–¿El matrimonio con el socio chino es por mucho tiempo?

–Inicialmente el acuerdo es por 20 años, lo cual permite un gran recorrido y queremos sobre todo una continuidad natural en innovación.

–¿Es usted miembro del consejo de la empresa en China?

–Sí. Normalmente voy una vez al año. La inauguración reunió a 600 personas, entre ellas 450 representantes comerciales venidos de todo el país. Fue una experiencia única. Yo era el raro, el único europeo, desbordado por la consideración. Percibí que el acuerdo de colaboración había calado de una forma sorprendente en toda la organización.
Aportamos nuestro conocimiento técnico, el contacto permanente de actualización de productos,
innovación en seguridad, servicio.

–¿El proyecto chino se telegestiona bien?

–Las nuevas tecnologías permiten reuniones periódicas, videoconferencias. Hay dos escenarios: cuando se trata de un proyecto, hay reuniones mensuales. En el día a día, está la reunión ordinaria, el email...

–¿Todo lo que ofrece GEXXI en su catálogo se produce allí?

–No. Hay dos escenarios: el ascensor a medida, que hacemos en Málaga para nuestro mercado y si ellos lo demandan, pues también, y los equipos más estándar de velocidades medias, y de gran capacidad. Nosotros hacemos nuestros propios desarrollos. Aplicamos un poco el criterio de la industria del automóvil. Diseñamos y desarrollamos y luego nos servimos de fabricantes de los diferentes elementos. La parte electrónica la hacemos nosotros. Todo lo que no sean ‘hierros’, lo hacemos nosotros. La parte metálica la externalizamos y aprovechamos economías de escala.

–¿Y proveedores locales?

–Es algo que teníamos muy claro desde el principio. Somos una empresa de Málaga,nuestro accionariado es de aquí. Siempre tratamos de que sean los proveedores. Y luego la máxima proximidad porque también eso de ayuda en los costes. Es un reto para la empresa de Málaga ir por el mundo y que nos conozcan por algo más que el sol.

–Málaga es importante en el sector de fabricación de ascensores. ¿A qué lo atribuye?

–Por su particularidad de enfoque al turismo, que supone una gran demanda en el sector de la elevación, y eso ha creado una cierta vocación.

–Ahí estaba usted mucho antes de GEXXI.

–Éramos varias empresas, dos de ascensores, otra más de tipo financiero y otra de formación. Al final te tienes que dedicar a algo más concreto. Optamos por hacer dos, Disa para la zona de Sevilla y Sergonsa sureste para Andalucía oriental. Para presentarte al mercado con fortaleza y de capacidad debíamos fusionarlas y en el año 2000 lo hicimos.


–¿Y usted, el líder de la operación?

–Era el responsable de Sergonsa, pero cuando se plantea el proyecto piensan en mí. Éramos 70 personas.

–¿Y ahora?

–Como plantilla directa, unas 200.

–¿Cuál fue su trayectoria antes?

–Empecé en el año 73 en Ascensores Braun, que también llevaba aire, elevadores,frigoríficos. Era de una familia húngara que puso en marcha una serie de ideas, pero la única que siguió fue la de ascensores, que se termina en el 89. Yo era el responsable de administración y postventa.

–Luego, se convierte por necesidad en líder empresarial sin máster.

–Le digo la verdad y con el máximo respeto a la Universidad. El valor más importante de una empresa es su gente. Suena a tópico pero se lo digo con absoluta sinceridad. Otra cosa es saber aglutinarla. Lo que somos es porque la gente nos ha traído hasta aquí. En una situación complicada como la que hemos vivido, lo primero no puede ser prescindir de la gente. No me costó esfuerzo la decisión de no desprendernos de personal. Reorganizar lo que hiciera falta.

–¿Sin recortes?

–No sólo eso, sino que creamos empleo. Diez ingenieros técnicos se han incorporado a la organización. En Chile y Perú, por ejemplo, hemos reconstruido empresas viables.

–¿Qué porcentaje supone ahora la exportación?

–En 2012 estábamos en el diez. Apostaba por llegar al 20/25 en 2015, y estamos en el 20.
Que el negocio exterior llegue al 50 por ciento es nuestro objetivo.

–¿Y el 2016?

–El 30 por ciento debería ser exportación.

–¿Pese a las sombras sobre China?

–Bueno, en nuestro caso yo no diría que China pueda aparecer como una sombra. China nos aporta valor. Independientemente de los problemas que el sector inmobiliario está teniendo allí, el efecto sobre nuestra empresa allí será escaso, puesto que el tamaño de aquel mercado con respecto al volumen de la fábrica tiene un tamaño razonable. También atiende la zona asiática y oriente medio, y nosotros la zona europea como zona de influencia.

–¿GEXXI le puede vender un ascensor en Alemania sin complejos? –(je, je, je) Claro. Hemos vendido en Irlanda, Moldavia, Serbia, Polonia, Nigeria, Argelia, en México… toda esa diversidad de clientes. Con nuestra estructura y la fábrica de China casi no hay mercado en el mundo que no podamos atender.

–¿Afrontan un endeudamiento importante? –No. Son recursos propios y tenemos la satisfacción de contar con socios financieros que son como compañeros de viaje, porque nos han visto una empresa sólida, que hace las cosas de manera normal, y vigilan nuestros pasos atentamente. No utilizamos todo el potencial a nuestra disposición, y eso da idea de nuestra solidez.

–O sea, ascensores rápidos, pero crecimientos peldaño a peldaño.

–Es lo que intentamos. Poniendo los pies en terreno firme. Cada cliente y cada país es una historia. La
internacionalización es riesgo y el riesgo hay que medirlo.

–¿La apuesta por el campo energético les ha resultado fallida?

–No. Cuando en el 2009 apostamos por salir fuera, decidimos también diversificar, pensando que este mercado tiene una sinergias acusadas. Compramos la antigua Rayosol, una empresa que estaba con un ERE y en suspensión de pagos. Fue una oportunidad. Incorporamos al personal más cualificado, y  hacemos desde proyectos domésticos a industriales. Estamos desarrollando cosas nuevas, como un proyecto en renovables para climatización.

–El mundo será cada vez más urbano y envejeceremos más. Ascensores y accesibilidad tienen futuro.

–Es cierto. Además nosotros trabajamos en soluciones personalizadas. El problema para un cliente es nuestro reto. Hemos llegado a hacer ascensores triangulares. El mercado te pide una constante innovación. No te puedes parar.

–¿Que le parece el programa municipal de ascensores en Málaga? –Es interesante, y de hecho tenemos analizados cuántos ascensores se necesitan en Málaga, pero prefiero no dar el dato. Tener ascensor es casi un derecho. Hay personas que no salen en meses de casa. Aunque ese programa esté dotado con una cifra modesta, refleja un compromiso que puede tener continuidad. No queremos privilegios, pero aportamos cosas diferenciadas. El hecho de ser una firma local, con capacidad técnica y tecnológica, de empleo. Creo que lo normal es que se apueste por lo próximo. Si no favorecemos nuestra industria quien lo va a hacer.

–Aunque alguien le pueda decir que sus equipos son de China.

–El nivel tecnológico allí es El nivel tecnológico allí es bestial. La fábrica está absolutamente robotizada y cumple con los estándares europeos perfectamente.

 

Diario Sur


More news