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GE XXI: el triunfo de David sobre Goliat

September 30, 2012. Sunday

Ni sus decenas de abogados ni la ventaja psicológica que otorga el hecho de ser un símbolo del capitalismo han sido armas suficientes. General Electric, una de las multinacionales más emblemáticas de Estados Unidos, ha perdido una batalla legal contra un oponente bastante más modesto, al menos en términos de tamaño: la empresa malagueña de ascensores General Elevadores XXI. La compañía americana pretendía que ésta dejara de hacer uso de su marca, GE XXI, por considerar que es demasiado similar a la suya (formada por las siglas GE), pero la Unión Europea ha acabado dando la razón a la sociedad que dirige Salvador Alarcón.
El empresario malagueño reconoce no entender demasiado el follón legal en el que les metió la megacorporación. «Lo han llevado todo los abogados. Los americanos -dice en referencia a General Electric- decían que estábamos invadiendo su marca». Efectivamente, la multinacional planteó ante la Oficina de Armonización del Mercado Interior (que es la agencia de la UE encargada del registro de las marcas comerciales) una oposición a la solicitud de marca comunitaria de GE XXI, alegando que existe el riesgo de confusión entre numerosos productos y servicios de ambas por la similitud entre sus denominaciones. Una argumentación que no se explica Alarcón, ya que la empresa americana no comercializa ascensores ni montacargas.
De haber salido adelante esta impugnación, explica el empresario, «hubiéramos tenido serios problemas, dado que estamos en plena expansión internacional». Afortunadamente para la compañía malagueña, la decisión de las autoridades comunitarias ha sido favorable a sus intereses. El pasado 25 de mayo, la Oficina de Armonización del Mercado Interior desestimaba en su totalidad la reclamación de General Electric contra GE XXI, argumentando que los productos de ambas «difieren en su naturaleza», dado que los de la empresa malagueña son «productos ya acabados» mientras que los de la industria americana son «partes o piezas de máquinas». También difieren «en su finalidad», puesto que «los productos de la impugnada se destinan a ciertas acciones como elevar personas o cosas mientras que los productos del oponente están destinados a ser parte de un producto más complejo»; así como «en sus canales de distribución y puntos de venta». Por tanto, concluye, «los productos comparados son diferentes». La decisión es firme y General Electric tendrá que asumir las costas del proceso, aunque seguramente no le supondrán un descalabro económico: son 300 euros.
La compañía malagueña de ascensores, que tiene su sede en el Parque Tecnológico, respira tranquila y continúa adelante con sus ambiciosos planes de crecimiento, que ya la han llevado a adentrarse en otros sectores, como la energía solar; y en otros países, como Portugal y Marruecos.

 


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